|
Mis
queridos lectores en esta ocasión les voy a relatar una
leyenda muy antigua de mi Puebla, así inicia. :
Hace aproximadamente cuatro siglos nació en un país
del lejano Oriente precisamente en el año de 1606 en
la India en una ciudad conocida como Delhi, que por ese entonces
pertenecía al imperio otomano dominado desde 1525 por
los grandes mogoles por el Sultán Suri Akbar I su Emperador,
una bella princesa Mogor a quien le pusieron por nombre Mihrra,
su padre un afamado Médico dedicado al espiritismo y
a lo esotérico, cuentan que combatía tempestades,
muy rico, poderoso y temido, su madre una reina hija de un emperador
Chino relatan que ella también poseía riquezas
y grandes territorios, la infancia de esta agraciada princesa
transcurriría tranquilamente a no ser porque desde los
cuatro años comenzó a tener sueños muy
extraños sobre fantasmas, apariciones y visiones donde
ella se veía viajando a un desconocido país al
otro lado del mundo, en ese sueño ella se dejaba llevar
de la mano por una Señora de bello rostro que tenía
sobre su cabeza un haz de luz resplandeciente y unos ojos que
la miraban con ternura invitándola a pasear con ella,
se veía ella en un viaje astral por un camino lleno de
rosas y flores blancas tranquila y feliz, quien le decía:
"Mihrra mi más querida niña no tengas miedo
que yo siempre estaré contigo y te protegeré toda
la vida si haces lo que te diga y obedeces lo que te pida".
Ella al principio se atemorizaba pero como estos viajes los
soñó o tuvo continuamente se fue acostumbrando
a las frecuentes apariciones de esta bella Señora. Su
miedo se transformo en alegría y hasta platicaba con
ella y se sentía feliz, cosa que le contó a su
padre, el no se espantó a sabiendas de que ella había
heredado sus poderes de vidente y curandero, probablemente él
planeó que a edad mayor transmitirle todos los conocimientos
que él tenía sobre lo mágico, la astrología
y porque no, también sobre lo oculto y lo desconocido.
Sucedió que un día a su reino llegaron noticias
que los turcos invadirían sus dominios por lo cual ante
el peligro de muerte el mando a su adorada hija y a su hermano
a la costa para evitar que fueran sacrificados, llegando a la
costa Sur de la India en el mar de Bengala, pero para su desgracia
se inicia su calvario ya que fue raptada en la playa por unos
piratas portugueses quienes la llevaron prisionera hacia un
puerto conocido como Cochín, hoy Kerala, de su hermano
nada se supo, pero ella relata que cuando estuvo prisionera
dentro de las galeras del barco, rodeada de ratas y humedad,
hambrienta y a merced de las tempestades del Océano Indico,
tuvo una aparición de la Señora de sus Sueños,
quien le dijo que nada le iba a pasar que ella la cuidaría,
tendría como 9 años de edad, así de pequeña
era Mihrra pero grandes serían sus penalidades, relata
que sucedió algo extraño durante la travesía,
el galeón fue atacado por otro barco y los piratas portugueses
cayeron bajo las espadas musulmanas y los otros esclavos junto
con ella fueron rescatados, de la tripulación raptora
nadie salió con vida, refiere que la noche previa al
ataque soñó que sus raptores eran atravesados
con lanzas y espadas y cimitarras, que todos morían,
gritando espantosamente, pero una mano blanca la tomaba de la
mano y con voz dulce la llamaba y le decía que no temiera
más que ya era libre. Al llegar al puerto la esperaban
unos hombres vestidos con túnicas obscuras, de tez blanca
y con barba a diferencia de la piel de ella que era amarilla
de ojos rasgados, probablemente sacerdotes o monjes jesuitas,
pero que le hablaban en lengua extraña y le hacían
ademanes de calma y tranquilidad, la alimentaron y bautizaron
dándole el nombre de CATARINA DE SAN JUAN.
La pequeña chinita pasa unas semanas tranquila pero nuevamente
comenzaron sus penalidades ya que la señora que la cuidaba
por encargo del mercader, ya vieja, gorda y fea la maltrataba,
las personas musulmanas que la rescataron la venden a un comerciante
portugués quien se la lleva de la Isla de Cochin hasta
el importante mercado comercial y de esclavos en las Islas Filipinas,
al puerto de Manila en la Isla de Luzón, en el mar meridional
de la China, islas descubiertas en 1521 por Magallanes, a este
archipiélago llegaban en los siglos XVI y XVII multitud
de barcos o naos comerciales de varias partes del mundo chinos,
holandeses, españoles, malayos, franceses, ingleses,
el comercio era muy basto y variado y fue en ese mercado donde
otro comerciante de origen portugués la compra como encargo
del rico Capitán español Miguel de Sosa avecindado
en la Puebla de los Ángeles de la Nueva España
en el año de 1615 o 16 para que de ahí Mihrra
partiera hacia el Este por el Océano Pacífico
hacia el puerto de Acapulco, esta vez no encadenada en una mazmorra
sino en la cubierta del barco mercante admirando el azul del
mar pensando que nuevos territorios y adonde se dirigiría
su vida..
Mihrra voltea la vista hacia el Oriente dirige su mente evocando
su hermoso pasado hacia las tierras a las que nunca regresaría
recordando a su amado padre en su sultanado islámico,
aquel medico espiritista y sanador de males y contenedor de
tormentas, como lo extrañaba en esos momentos de soledad
y angustia, durante sus felices pero pocos años de su
tierna infancia que ella pasó con él, lo veía
ensimismado en la preparación de sus medicinas o en sus
pociones que las fabricaba probablemente con opio y amapola,
o de hierbas medicinales como la reserpina, los thés
de anís, canela, gordolobo, para los cólicos,
o de hojas de naranjo, el ging seng, de raíces con propiedades
curativas de la medicina china, el gingo biloba para la circulación
el extracto de Castaña de indias etc., etc., o bien leyendo
sus mapas astrológicos, para realizar sus predicciones,
o consultando sus libros de magia o del oráculo, en esa
época durante el imperio de los mogoles tenían
una gran tolerancia cultural y religiosa, el conocimiento y
aprendizaje dominando lo místico transmitido por su Dios
Alá y su profeta Mahoma y en el libro que reveló
El Corán desde el año de 600 DC: EN SU ÉPOCA
1600 Florecían las artes, las ciencias, la arquitectura,
la alfarería, la industria textil, el Islam invadía
el Asia meridional, ella recordaba todo claramente a su amado
padre montado en su brioso caballo de pura raza árabe
vestido con rica túnica y con su turbante, barba densamente
poblada y cuerpo robusto, al igual que a su hermosa madre de
rasgos delicados figura delgada, rostro cubierto por un velo
de gasa de seda ella de ojos achinados grandes rasgados y bellos
muy ricamente ataviada como una reina con sedas preciosas y
lino de colores bellos y brillosos relucientes luciendo sus
joyas, collares de perlas y preciosas piedras como rubíes,
amatistas, Zafiros, montados en pulseras o anillos, dando ordenes
a las esclavas para que a ella, a Mirrha su hija predilecta
no le faltara nada, para que luciera bella y al igual que ella
la vistiera como la princesa que era, como extrañaba
en esos momentos los cuidados que su madre le prodigaba, sus
caricias y besos, allá no le faltó alimento, dátiles,
higos, frutas exóticas, carne de cordero, de aves como
el faisán y las codornices eran sus platillos favoritos
le eran servidos en loza de Damasco a Catarina de San Juan,
su baño en tina con aromas de flores el agua y ricamente
decoradas las paredes con bellos mosaicos o azulejos con motivos
decorativos de plantas y hojas de motivos islámicos,
o versos del Corán, con utensilios de cerámica
azul y blanco que maestros chinos habían enseñado
ya a los safiitas este arte muy floreciente en ese siglo XVI,
su castillo de tipo musulmán de arte mudéjar decorado
con terciopelos y alfombras persas, vitrales todo él
de estilo Shehezade de las mil y una noches, con sus torres
o minaretes, por cierto años más tarde de su nacimiento
en la nueva capital de la India la ciudad de Agra se construyó
el TAJ Mahal 1632. Como añoraba Mirrha su vida de riqueza
y comodidades ahora sola temerosa se enfrentaba a lo desconocido,
todo le era extraño y desagradable y en la cubierta de
este barco comerciante portugués pasaron los días
que se fueron haciendo semanas, solo escuchaba una lengua extraña
para ella el castellano, le hablaban y le llamaban por su nuevo
nombre Catarina, Catarina, ella en su mente infantil no comprendía,
solo anhelaba regresar con sus padres, cosa que nunca sucedería,
además escuchaba un nombre repetidamente Acapulco, Acapulco,
ya no vestía harapos el comerciante le había comprado
en Manila ropas de tipo oriental, de seda de color brillante
y decoradas con hilo bordado de color oro, con aplicaciones
de chaquira, lentejuela, y canutillo de colores vivos como el
rojo, el azul, el verde esmeralda y diferentes blusas de estilo
chino, no tan ricas como las que sus padres le habían
dado pero que si resaltaban su oriental belleza para así
poder cobrarle un buen dinero al Capitán Miguel de Sosa
por su esclava chinita.
Hasta este Puerto de Acapulco llegó una diligencia procedente
de la Puebla para trasladar en una diligencia a Catarina de
San Juan a su nuevo destino, primero a la ciudad de Méjico
Capital de la Nueva España y de ahí a La Puebla
de los Ángeles donde después de 8 días
de viaje llegó a esta capital, en el año de 1616,
tendría ella ya diez años de edad, fue recibida
por el matrimonio aristócrata de Don Miguel de Sosa y
su esposa Beatriz de Sosa dama española de importante
linaje, católica y que llevaba una vida muy apegada a
la religiosidad y a los padres jesuitas con los que tenía
mucho trato y comunicación, en aquellos tiempos la costumbre
era a tener criados y esclavos nativos, para los quehaceres
de la casa, eso les daba categoría a las familias acomodadas
españolas de la época Virreynal. Llegó
a la casa de sus amos que estaba en la acera norte de la calle
del Costado de la Iglesia de la Compañía de Jesús
esquina con La Calle de Diligencias hoy 4 Norte, esta casa de
estilo colonial a desempeñar el puesto de dama de compañía,
fue bien recibida por sus patrones ya que ellos no tenían
hijos, fue esta pareja ya de edad su nueva familia, el destino
le tenía preparada a Catarina la gran sorpresa de su
vida que marcaría su destino. La Señora Beatriz
la llevó a la Iglesia y cual fue lo impactante para ella
que descubrió en el altar de la Iglesia la Imagen de
la Virgen María en la advocación de la Inmaculada
Concepción, no lo podía creer esa Señora
era la Bondadosa Dama de sus sueños la que le hablaba,
la que veía desde sus primeros años de su existencia
y la protegería hasta su muerte y ese día Catarina
ya no volvió a tener más miedo.
Otra gran desilusión sufrió a los 4 años
de su llegada porque en 1620 falleció de prolongada enfermedad
pulmonar el Capitán Miguel de Sosa, quedando Catarina
al cuidado de su ama la viuda Doña. Beatriz, quien tenía
amistad con las monjas del convento de Capuchinas ahí
llevó a Catarina con regularidad, aquí conoció
Catarina a su mejor amiga una monja llamada Sor María
de Jesús, asistiendo con ella regularmente a los oficios
religiosos en la Catedral que se localizaba provisionalmente
en la Concordia, 7 poniente y 3 sur, o a la Iglesia de la Compañía,
además de esta monja también hizo amistad con
el jesuita Alonso Ramos que más tarde fue su confesor
y biógrafo, la gente miraba a Catarina desde su llegada
con admiración y curiosidad sus vestidos brillantes ricamente
bordados sus ojos rasgados y su figura delicada y frágil
su tez amarilla como de porcelana, les eran muy extraña
tanto para los nativos, como para los españoles y criollos.
Poco a poco le comenzaron a llamar la China Poblana, se le veía
caminar por la calle de Jarcierías hacia la plaza principal
o zócalo a comprar víveres al mercado que se ubicaba
en la parte poniente de la misma, o bien dirigirse por la calle
del Deán hacia el convento de Capuchinas hasta la 9 oriente,
se hizo de gran fama, se cuenta que años mas tarde murió
de penosa enfermedad Doña Beatriz pero como ella ya había
aprendido oficios y algo de castellano logro salir avante, en
el convento le enseñaron a tejer, a deshilar, bordar
en punto de cruz, bordado rococó, con lanzaderas o fibrolité,
bellas carpetas tejidas a gancho con hilo de algodón,
hilos de seda, hilazas y a coser ropa, además a cocinar
sabía elaborar ricos platillos y confitería, hornear
pan, todo esto le era muy solicitado por la sociedad eclesiástica
con las que convivía y por las familias pudientes de
la época que la conocían y solícitamente
ella atendía subsistiendo con este trabajo por muchos
años.
Cuenta la leyenda que a Catarina de San Juan la casaron bajo
su oposición con un chino llamado Domingo, quien era
un mozo que trabajaba cuidando los caballos de las carretas
y diligencias que llegaban a una casona en la calle de la Aduana
Vieja o 2 Oriente en la esquina de la 4 norte o de Echevarria.
Este matrimonio nunca se consumo ya que a los pocos meses el
chinito enfermo de fiebre colérica muy de la época,
en una epidemia en que murió mucha gente, quedando viuda,
según dicen a ella no le importo, porque los 50 años
restantes de su vida su vida los dedicó a ayudar a los
huérfanos, a niños pobres y a los enfermos, la
gente la admiraba por su devoción a Dios y a la Santísima
Virgen María, en 1649 no falto a la inauguración
de la Catedral de Puebla, `por el Obispo Juan de Palafox y Mendoza,
asistía a los orfanatos de San Jerónimo y a visitar
a las madres Clarisas, en los oficios de la tarde el santo Rosario
en la Iglesia de la Compañía y los domingos durante
cincuenta años no faltó a la misa dominical, su
presencia por ese tiempo llegó a ser Imprescindible,
en las fiestas de Cuaresma de la Semana Mayor, o en las fiestas
Patronales a la Virgen María y las misas de los prelados
difuntos. Era conocida por todos los miembros de la diócesis
poblana y el Cabildo Catedralicio de su época y en los
últimos años ya no vestía con atuendos
orientales después de viuda adoptó una vestimenta
él habito que un día le regalo su amiga Sor María
de la Inmaculada Concepción, así la gente que
la miraba pasar se acostumbró a verla como a una monja
sin ser miembro de convento alguno, refieren que el jesuita
Alonso Ramos hizo una biografía de ella ahí contó
todo lo acontecido en su vida, sus visiones, las charlas que
tenía con la Virgen, sus premoniciones y vaticinios escritos
en tres tomos que no se sabe donde se hallan, si en la Biblioteca
La Fragua, o Colegio del Espíritu Santo, desaparecieron
al igual que las memorias escritas por Sor María, así
después de una vida dedicada a Dios llegamos a los últimos
años de su existencia la víspera de los Santos
Reyes, el 5 de enero de 1688 muere Catarina en la más
absoluta pobreza en una pequeña habitación de
la casa en ese entonces propiedad del Capitán Hipólito
del Castillo hoy Casona de la China Poblana en honor a ella,
el Cabildo de la Catedral la honra con nueve misas cantadas,
se le hace un entierro en La Iglesia de la Compañía,
no se sabe dónde están sus restos o reliquias,
en la presacristía de la misma existe una placa de mármol
escrita en latín con sus datos, se mandaron hacer unas
oraciones y el pueblo la llegó a considerar una Santa,
pero La Inquisición después de 3 años de
investigación concluyó que no era digna de ser
considerada como Santa y retiró las estampas y escritos
que de ella se habían mandado hacer o publicado por el
J. Alonso Ramos y todo lo relacionado a su vida, cuenta la leyenda
que la gente hizo caso omiso de lo ordenado y porque la querían
y recordaban como una Santa la siguieron venerando por un tiempo,
si hizo milagros nada se tiene escrito pero no faltaron los
relatos de personas que la veían caminar por los pasillos
de la Catedral o bien se les aparecía por las calles
aledañas a la Iglesia de la Compañía, o
al Convento de las Capuchinas, hasta que poco a poco todos la
olvidaron, al paso de los siglos se perdió todo y ahora
la gente la recuerda como la famosa China CATARINA DE SAN JUAN
muy Poblana ignorando como vivió, quien fue y que realizó
en esta su Puebla Mágica Y Ud. Sacará sus conclusiones,
gracias.
|