Puebla en la Historia - Por Dr. Ricardo Gonzalez
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(15) EL FONTANERO
DR. RICARDO GONZALEZ PADILLA


Han de saber que en esta Puebla Mágica hace muchos años existió un personaje citadino imprescindible para la gente de esta gran ciudad, el de él fontanero y plomero, quien era este sujeto pues bien les voy a relatar como lo conocí, en el siglo pasado por los años cuarenta siendo yo un niño acudió a mi casa un joven como de 20 años que traía consigo una pequeña estufa de metal y en su interior carbón, el cual encendía hábilmente para calentar una como lanza con punta de acero gruesa y mango de madera, que le decía que era un cautín y con este soldaba trastes de peltre y cubetas de lamina de mi madre y abuela, de ahí el famoso grito que algunos de Uds. Recordarán: Algo que soldar ...rrr, trates que reparar....rrr y además traía consigo varias herramientas como pinzas, llaves de tuercas, martillo, intrigado observé con que habilidad reparaba una fuga de agua que había en mi casa, como los trates quedaban como nuevos y ya no se chorreaban las cubetas, tapadas las fugas con soldadura, esto ya no se vé por el descubrimiento del plástico y derivados del hule en los utensilios de cocina, los soldadores desaparecieron de la ciudad, pero desde ese entonces me hice su amigo así pasaron los años un día yo curioso le pregunte como había aprendido el oficio. Me relató Carlos, era el nombre de mi amigo el fontanero que su padre había aprendido el oficio de su progenitor quién después de un hecho delictivo estuvo preso en la más moderna de las cárceles o Penitenciaría de América Latina a finales del siglo XIX, en 1899, ahí fue donde en uno de los talleres que se crearon en ese entonces le enseñaron varios oficios el de fontanero y herrero, soldador y otro oficio de carpintero, recordando ese hecho de mi infancia sobre lo que fue en ese entonces la Penitenciaría del Estado y la gran importancia en los finales del siglo XIX, me dedique a investigar este edificio y su historia que acudió a mi memoria por la reciente muerte de mi amigo el fontanero, de sobre cual fue el origen del edificio Penitenciario que se encuentra en la Avenida Reforma antes Calle Cholula o camino Real a Cholula o Calle Aztecas y la Avenida 13 Sur o Calle del Velódromo o de Oaxaquilla, al poniente del Paseo Nuevo posteriormente conocido en 1830, El Paseo Bravo, llamado así por uno de los Bravo precisamente. Miguel Bravo héroe de la independencia quien fue fusilado en este sitio por los realistas el 15 de abril de 1814. En este Paseo se encuentra también el monumento construido 1896 honrando a su sobrino Nicolás Bravo. Otro monumento conocido por todos nosotros los poblanos es el de los Héroes de la Independencia que inicialmente estuvo frente a la Iglesia de Guadalupe y actualmente se localiza en la Avenida de la Paz desde1922.
Un año antes llegó proveniente de Francia otro bello monumento, un hermoso reloj que todos conocemos como el del Gallito como regalo al primer centenario de la Independencia.
Regresando a la historia del edificio de la Penitenciaria Estatal fue construido en la esquina poniente de esta plaza sobre los edificios y terrenos de lo que era el Convento de San Francisco Javier, construido este por los jesuitas, en el año de 1743 en honor a este Santo compañero de San Ignacio de Loyola fundador de la Compañía de Jesús. Se edificó una Iglesia y aquí se fundó una escuela dedicada a la instrucción elemental y evangelización de los indios por el famoso Padre Antonio de Herdoñana, rector del colegio de San Javier quien murió en 1758. El convento y la iglesia quedaron abandonados por la expulsión de los jesuitas, quedando las instalaciones como cuartel de caballería, y la iglesia casi se destruyó por el terremoto de 1864.
Siendo el año de 1844 se inicia la construcción de esta cárcel que iba a ser modelo para los centros penales, diseñada por José Manso, artista y arquitecto poblano, se asemeja a las penitenciarias de Cincinati y Filadelfia en los Estados Unidos de Norteamérica para su construcción tardó 50 años por los hechos del 5 de mayo y la toma de Puebla en 1862 y 63 respectivamente, año en que se destruyó lo construido y la obra la finalizó el arquitecto Eduardo Tamaríz quien le imprime un estilo Mudéjar, siendo gobernador el Gral. Juan N. Méndez, y el 2 de abril de 1891 inaugurada por D. Porfirio Díaz.
Edificio con hileras de almenas y torrecillas, con más de quinientas celdas, tiene gran altura con tres niveles, rodeado de pasillos o corredores dobles que la aíslan del exterior y altas bardas infranqueables, que resistieron bombardeos de los franceses en múltiples ocasiones, con un patio central dividido por otros más, en lo alto de la muralla un pasillo para vigilar el exterior y el interior, en el primer nivel se localizaron los talleres de carpintería, hojalatería, herrería, pintura, panadería, manufactura de muebles y de hilados y tejidos, rebocería, mecánica, sastrería, plomería y fontaneros, fue la primera penitenciaría que se dedico a la rehabilitación de los delincuentes para reintegrarlos a la vida social con un oficio, contaba además con servicio médico, sala de enfermería, con 25 camas de hospital en el segundo nivel, el tercer nivel con tres niveles y 522 celdas para los prisioneros y lo más interesante por primera vez un centro antropológico para el estudio de los criminales durante y posterior a su muerte con estudios antropométricos de moda en Europa. La entrada por la avenida Reforma o Calle del Costado de la Iglesia de San Javier, con un amplio patio con oficinas administración cocina y una Dirección en ese entonces fue el Señor Ambrosio Quiroz posteriormente a cargo del Sr. Legazpi En época actual este edificio es propiedad del Gobierno y ahí funciona el Centro Cultural Poblano a su costado en la parte de la Iglesia estuvo en un principio el Cuartel Batallón Zaragoza cuerpo que daba el apoyo para la vigilancia de la penitenciaria estatal y la de San Juan de Dios, ya en los últimos años estuvo el cuartel de Bomberos. Hoy existe un teatro o auditorio abandonado por la secretaria de Cultura y que tiene poco uso por el mal cuidado que se le da.
La penitenciaria solo funcionó por un espacio de 25 años su función de rehabilitar se fue perdiendo veinte años después por los acontecimientos revolucionarios que deterioraron los planes para lo que fue creada esta obra del siglo XIX, después de ser la primera en Latinoamérica en avances para ayudar a los delincuentes y presos Dándoles un oficio y dinero para mantener a sus familias en el exterior, se volvió a caer en el manejo represivo y denigrante en que eran las cárceles en los siglos precedentes, antes de la abolición de la pena de muerte y los trabajos presentados por los legos pidiendo el cambio en el trato y resaltando el beneficio importante que era el darles un oficio y profesión, la alfabetización y una atención médica y apoyo económico a las familias de los presos se fue olvidando probablemente por la falta de fondos y de apoyo de las autoridades gobernantes quienes en esos años estaban más preocupadas en la situación política que reinaba en los años 1913, fueron destruidos los talleres, los planes de educación se olvidaron y el hacinamiento y las drogas malas costumbres y explotación de los presos, por ellos mismos, y por la corrupción y explotación de ellos por las autoridades dieron el golpe mortal a este modelo de penitenciaría. Únicamente se mantendrían los talleres de herrería, carpintería y los textiles, los demás presos se dedicaron a vagar por los patios soñando con su libertad, resignados por lo inexpugnable de sus paredes y la continua vigilancia.
Bueno para finalizar en la actualidad los centros de Rehabilitación o CERESOS, ya están cumpliendo esa función que en ese entonces fue novedosa y pionera en nuestra Puebla Mágica los invito a conocer este recinto es bello si se le puede llamar así pero con historias tétricas y vidas desperdiciadas que son parte de nuestro pasado. richi_9 @hotmail.com

Autor: Dr. Ricardo Gonzalez Padilla - Diseño editorial y Hosting: www.imagenempresarial.info - © 2009 Todos los derechos reservados