|
Han
de saber que en esta Puebla Mágica hace muchos años
existió un personaje citadino imprescindible para la
gente de esta gran ciudad, el de él fontanero y plomero,
quien era este sujeto pues bien les voy a relatar como lo conocí,
en el siglo pasado por los años cuarenta siendo yo un
niño acudió a mi casa un joven como de 20 años
que traía consigo una pequeña estufa de metal
y en su interior carbón, el cual encendía hábilmente
para calentar una como lanza con punta de acero gruesa y mango
de madera, que le decía que era un cautín y con
este soldaba trastes de peltre y cubetas de lamina de mi madre
y abuela, de ahí el famoso grito que algunos de Uds.
Recordarán: Algo que soldar ...rrr, trates que reparar....rrr
y además traía consigo varias herramientas como
pinzas, llaves de tuercas, martillo, intrigado observé
con que habilidad reparaba una fuga de agua que había
en mi casa, como los trates quedaban como nuevos y ya no se
chorreaban las cubetas, tapadas las fugas con soldadura, esto
ya no se vé por el descubrimiento del plástico
y derivados del hule en los utensilios de cocina, los soldadores
desaparecieron de la ciudad, pero desde ese entonces me hice
su amigo así pasaron los años un día yo
curioso le pregunte como había aprendido el oficio. Me
relató Carlos, era el nombre de mi amigo el fontanero
que su padre había aprendido el oficio de su progenitor
quién después de un hecho delictivo estuvo preso
en la más moderna de las cárceles o Penitenciaría
de América Latina a finales del siglo XIX, en 1899, ahí
fue donde en uno de los talleres que se crearon en ese entonces
le enseñaron varios oficios el de fontanero y herrero,
soldador y otro oficio de carpintero, recordando ese hecho de
mi infancia sobre lo que fue en ese entonces la Penitenciaría
del Estado y la gran importancia en los finales del siglo XIX,
me dedique a investigar este edificio y su historia que acudió
a mi memoria por la reciente muerte de mi amigo el fontanero,
de sobre cual fue el origen del edificio Penitenciario que se
encuentra en la Avenida Reforma antes Calle Cholula o camino
Real a Cholula o Calle Aztecas y la Avenida 13 Sur o Calle del
Velódromo o de Oaxaquilla, al poniente del Paseo Nuevo
posteriormente conocido en 1830, El Paseo Bravo, llamado así
por uno de los Bravo precisamente. Miguel Bravo héroe
de la independencia quien fue fusilado en este sitio por los
realistas el 15 de abril de 1814. En este Paseo se encuentra
también el monumento construido 1896 honrando a su sobrino
Nicolás Bravo. Otro monumento conocido por todos nosotros
los poblanos es el de los Héroes de la Independencia
que inicialmente estuvo frente a la Iglesia de Guadalupe y actualmente
se localiza en la Avenida de la Paz desde1922.
Un año antes llegó proveniente de Francia otro
bello monumento, un hermoso reloj que todos conocemos como el
del Gallito como regalo al primer centenario de la Independencia.
Regresando a la historia del edificio de la Penitenciaria Estatal
fue construido en la esquina poniente de esta plaza sobre los
edificios y terrenos de lo que era el Convento de San Francisco
Javier, construido este por los jesuitas, en el año de
1743 en honor a este Santo compañero de San Ignacio de
Loyola fundador de la Compañía de Jesús.
Se edificó una Iglesia y aquí se fundó
una escuela dedicada a la instrucción elemental y evangelización
de los indios por el famoso Padre Antonio de Herdoñana,
rector del colegio de San Javier quien murió en 1758.
El convento y la iglesia quedaron abandonados por la expulsión
de los jesuitas, quedando las instalaciones como cuartel de
caballería, y la iglesia casi se destruyó por
el terremoto de 1864.
Siendo el año de 1844 se inicia la construcción
de esta cárcel que iba a ser modelo para los centros
penales, diseñada por José Manso, artista y arquitecto
poblano, se asemeja a las penitenciarias de Cincinati y Filadelfia
en los Estados Unidos de Norteamérica para su construcción
tardó 50 años por los hechos del 5 de mayo y la
toma de Puebla en 1862 y 63 respectivamente, año en que
se destruyó lo construido y la obra la finalizó
el arquitecto Eduardo Tamaríz quien le imprime un estilo
Mudéjar, siendo gobernador el Gral. Juan N. Méndez,
y el 2 de abril de 1891 inaugurada por D. Porfirio Díaz.
Edificio con hileras de almenas y torrecillas, con más
de quinientas celdas, tiene gran altura con tres niveles, rodeado
de pasillos o corredores dobles que la aíslan del exterior
y altas bardas infranqueables, que resistieron bombardeos de
los franceses en múltiples ocasiones, con un patio central
dividido por otros más, en lo alto de la muralla un pasillo
para vigilar el exterior y el interior, en el primer nivel se
localizaron los talleres de carpintería, hojalatería,
herrería, pintura, panadería, manufactura de muebles
y de hilados y tejidos, rebocería, mecánica, sastrería,
plomería y fontaneros, fue la primera penitenciaría
que se dedico a la rehabilitación de los delincuentes
para reintegrarlos a la vida social con un oficio, contaba además
con servicio médico, sala de enfermería, con 25
camas de hospital en el segundo nivel, el tercer nivel con tres
niveles y 522 celdas para los prisioneros y lo más interesante
por primera vez un centro antropológico para el estudio
de los criminales durante y posterior a su muerte con estudios
antropométricos de moda en Europa. La entrada por la
avenida Reforma o Calle del Costado de la Iglesia de San Javier,
con un amplio patio con oficinas administración cocina
y una Dirección en ese entonces fue el Señor Ambrosio
Quiroz posteriormente a cargo del Sr. Legazpi En época
actual este edificio es propiedad del Gobierno y ahí
funciona el Centro Cultural Poblano a su costado en la parte
de la Iglesia estuvo en un principio el Cuartel Batallón
Zaragoza cuerpo que daba el apoyo para la vigilancia de la penitenciaria
estatal y la de San Juan de Dios, ya en los últimos años
estuvo el cuartel de Bomberos. Hoy existe un teatro o auditorio
abandonado por la secretaria de Cultura y que tiene poco uso
por el mal cuidado que se le da.
La penitenciaria solo funcionó por un espacio de 25 años
su función de rehabilitar se fue perdiendo veinte años
después por los acontecimientos revolucionarios que deterioraron
los planes para lo que fue creada esta obra del siglo XIX, después
de ser la primera en Latinoamérica en avances para ayudar
a los delincuentes y presos Dándoles un oficio y dinero
para mantener a sus familias en el exterior, se volvió
a caer en el manejo represivo y denigrante en que eran las cárceles
en los siglos precedentes, antes de la abolición de la
pena de muerte y los trabajos presentados por los legos pidiendo
el cambio en el trato y resaltando el beneficio importante que
era el darles un oficio y profesión, la alfabetización
y una atención médica y apoyo económico
a las familias de los presos se fue olvidando probablemente
por la falta de fondos y de apoyo de las autoridades gobernantes
quienes en esos años estaban más preocupadas en
la situación política que reinaba en los años
1913, fueron destruidos los talleres, los planes de educación
se olvidaron y el hacinamiento y las drogas malas costumbres
y explotación de los presos, por ellos mismos, y por
la corrupción y explotación de ellos por las autoridades
dieron el golpe mortal a este modelo de penitenciaría.
Únicamente se mantendrían los talleres de herrería,
carpintería y los textiles, los demás presos se
dedicaron a vagar por los patios soñando con su libertad,
resignados por lo inexpugnable de sus paredes y la continua
vigilancia.
Bueno para finalizar en la actualidad los centros de Rehabilitación
o CERESOS, ya están cumpliendo esa función que
en ese entonces fue novedosa y pionera en nuestra Puebla Mágica
los invito a conocer este recinto es bello si se le puede llamar
así pero con historias tétricas y vidas desperdiciadas
que son parte de nuestro pasado. richi_9 @hotmail.com
|