Puebla en la Historia - Por Dr. Ricardo Gonzalez
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(20) FORJA DE PUEBLA
DR. RICARDO GONZALEZ PADILLA

Mis queridos lectores de la Puebla Mágica en estos días lluviosos de agosto no he podido salir como yo quisiera a recorrer mi hermosa ciudad pero armado de mi paraguas me propuse caminar por el centro o zócalo, algo que me llamó la atención fue la gran cantidad de rejas portones, ventanas, balcones de herrería, si ese arte traído de la hermosa ciudad de Toledo en la España, que en nuestra ciudad floreció gracias a la habilidad de nuestros antepasados herreros y forjadores, su legado perdura en nuestras hermosas rejas de la Catedral, en los Portones de la Iglesia de San José, o las rejas de las capillas en el templo de Santo Domingo, maravillas de autores anónimos, aquellos que aprendieron el oficio en los gremios de herreros, bajo la tutela del Maese Herrero natural de España, vinieron muy famosos maestros a enseñar el oficio a sus alumnos criollos quienes por años y años de aprenderlo y practicarlo fielmente hasta que después de riguroso examen llegaban a su vez a obtener el título de maestro, y podían ya plasmar su sello o señal de marca, así encontramos en algunas rejas y portones los nombres de artistas como el ejecutor de las rejas de la Crujía de la Catedral, el Maestro Franco de Veas, en 1688, un balaustre labrado y pilares a trechos con chapa labrada, obra muy hermosa y que decir de la monumental joya de herrería que es la puerta del coro obra del Maese Mateo de la Cruz cuyo costo fue de 4,600 pesos y con un peso de tres y media toneladas de hierro. Estas adornadas con roleos y óyalos y querubines, rematadas con bellos macetones, así eran los artistas originales de la Puebla de la Colonia. Caminando protegido de la lluvia seguí admirando las obras de nuestros primeros forjadores y herreros del siglo XVII como las rejas doradas de las capillas de la Catedral que pesan aproximadamente media tonelada, forjadas por él maese JUAN DE Leyva y Pavón. Otras rejas muy famosas son las de la Iglesia de la Compañía de Jesús a la entrada del templo.
Platicando con mi amigo el Sr. Enrique García, me contó que su tío abuelo Don Victoriano Olivares fue herrero y forjador y él siendo muy pequeño acudía a su taller de herrería situado en el barrio de Analco allá por la 3 oriente o calle de la barranca, por la casa de Ovando, por cierto hoy existen varias herrerías una en la calle Juan de Palafox que vende puertas, rejas y Faroles de hierro forjado un arte que aún se niega a desaparecer, este barrio era conocido en los siglos XVII Y XVIII como barrio de herreros, aquí vivió un famoso herrero que hizo las rejas de la Parroquia de Santo Ángel su nombre era Roque de Illescas en 1751 tan finas como encajes y delicadas que muestran el talento de este forjador. Posteriormente sus descendientes Andrés y Juan Illescas.
El arte de la forja surge en Puebla en la época colonial con trenzados barrotes de hierro forjado, en los hornos protegidos y cuidados por el Dios Vulcano, en ese fuego se cristalizaron obras que engalanan mi ciudad, grandes portones con barrotes espirales anudados con remates de punta de lanza, grecas entrelazan los mismos, así como clavos decorados en los portones de forma redonda y cuadrada, chapas, aldabas cinceladas con mascarones, hojas de acanto, soportes decorados para los faroles, charnelas o goznes herrajes remachados que sirven para detener las hojas de puertas o ventanas, además de cantoneras que son piezas que protegen las esquinas de los arcones o baúles, de bello diseño hermosos candados, existen colecciones admirables en el Museo Bello y en la Casa de Alfeñique, hay llaves toledanas en hierro con bastante filigrana escudos reales en ellas grabados, cruces de hierro, cerrajas, soportes hebillas, chapetones que engalanan nuestras puertas de madera de las iglesias, de las casonas coloniales, todo moldeado en los yunques de los obrajes todavía se puede escuchar el golpeteo rítmico de los martillos y flotan musicalmente en el aire de esta Puebla, cuantas obras de arte salieron de las bigornias de los yunques como meandros o roleos y cuanta filigrana que hoy admiramos en las rejas de la Puebla colonial, también tenemos herrería en las típicas vecindades, en sus rejas y balcones que protegen los vanos y las entradas de las casas con estilizadas alabardas hay mucha herrería en esas bellezas que llenan el espacio de la Puebla Mágica, se pueden admirarlas con figuras ARABESCAS, florales, románicas, góticas, barrocas, Etc. obra de arte de gente de ese gremio de herreros, un gremio famoso que fue tan ordenado y que cumplía con rigor las normas estipuladas por el Cabildo de la ciudad en 1569.
He leído en la bibliografía del historiador Salazar Monroy publicada en el año de 1959 escribió sobre Las Ordenanzas de Gremios de la Nueva España: cita " que para que una obra fuera realizada se pedía consentimiento del Virrey y a la Audiencia Ordinaria de la ciudad y los pregoneros se encargaban de divulgar el nombre del Maestro Herrero que la realizaba y había unos Veedores que la supervisaban, así se puede constatar en los libros del Cabildo se hacían los pregones por el pregonero de la ciudad y se transcribían a los libros por el escribano del Cabildo esto se puede constatar en los libros del mismo ". ( Año 1614. Además para que un artesano pudiera tener un taller reconocido era visitado periódicamente por inspectores del mismo gremio de herreros quienes verificaban los materiales y el trabajo reuniera la calidad so pena de multas y expulsión del gremio, cosas que eran vigiladas, esto hizo destacar la forja poblana.
En los siglos XVII predominaba en la forja el estilo español, el mudéjar y el romano mas a finales del mismo apareció forja con estilo gótico con gran fuerza y nuestros herreros hicieron maravillas. Las rejas con barrotes paralelos y a golpe de martillo eran incrustadas piezas más hermosas de bronce, plomo o latón, y adornos de hojas y roleos, flores, además repujados o recortados con cincel corazones escudos heráldicos o de ordenes religiosas calados, animales, perros, pájaros, cisnes, águilas bicéfalas, leones, fueron complementos y que vinieron a embellecer la forja poblana. Se vinieron agregar a los balcones bellos decorados en sus antepechos, adornos en las bases de los barandales, como lo podemos ver en los patios poblanos en las escaleras imperiales que puede admirar en la 4 norte o en la calle de la Carnicería o la 2 poniente, puertas de medio punto de herrería con barrotes torneados en las Iglesias con bellos cerrojos, hermosos faroles y candelabros, linternillas que adornan estos recintos sagrados, además existen en nuestra ciudad bellas muestras de este arte en forja en muebles, lavamanos, tripíes, candelabros, faroles, salgan Uds. a buscarlos descúbralos en las ventanas de la Avenida Reforma en los Bellos balcones de los edificios que hoy son propiedad de los Bancos pueden ustedes constatar de la creatividad que floreció en esta Puebla Mágica. La calle donde se ubicaron los talleres de herrería de la ciudad es ahora la 3 Poniente antes calle de HERREROS en la nomenclatura antigua.
Después con la combinación de todos los estilos anteriores y aunado los estilos barroco y churrigueresco por nuestros artesanos herreros, para que les cuento no quedaron en el siglo XVIII Iglesia sin cruz forjada, zaguanes, balcones o corredor sin algún motivo de hierro forjado hermosos chapetones, clavos, rejas o linternillas en los pueblos, haciendas, casas, edificios públicos donde no se empleara el hierro forjado, muchos son, por mencionar uno el que existe en la población de Acatzingo una reja hermosa dentro de la Iglesia de San Juan el Evangelista en la Capilla de Dolores con bellos motivos arco de medio punto muestra de la herrería poblana, otro más en el Balcón de la Casa de Alfeñique. En estos tiempos se ha dejado de usar la forja es cara y los artesanos son contados pero existen y espero continúen esos talleres fabricando tan hermoso arte traído de España y mejorado en Puebla. En Amozoc pueblito a unos minutos de la ciudad floreció la forja en la manufactura de espuelas con incrustaciones de plata y también en sillas de montar y estribos y en arneses para los caballos.
Una cosa les pido a los dueños de las obras de herrería que aún existen en nuestra ciudad, que no las destruyan, que tampoco se las roben como sucedió con uno de los ángeles de la Catedral o los balcones de casonas antiguas rasurados en la noche desaparecidos a la mañana siguiente, cuidemos la riqueza de esta su Puebla Mágica. richi _9 @hotmail.com

Autor: Dr. Ricardo Gonzalez Padilla - Diseño editorial y Hosting: www.imagenempresarial.info - © 2009 Todos los derechos reservados