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Mis queridos lectores
de la Puebla Mágica en estos días lluviosos de
agosto no he podido salir como yo quisiera a recorrer mi hermosa
ciudad pero armado de mi paraguas me propuse caminar por el
centro o zócalo, algo que me llamó la atención
fue la gran cantidad de rejas portones, ventanas, balcones de
herrería, si ese arte traído de la hermosa ciudad
de Toledo en la España, que en nuestra ciudad floreció
gracias a la habilidad de nuestros antepasados herreros y forjadores,
su legado perdura en nuestras hermosas rejas de la Catedral,
en los Portones de la Iglesia de San José, o las rejas
de las capillas en el templo de Santo Domingo, maravillas de
autores anónimos, aquellos que aprendieron el oficio
en los gremios de herreros, bajo la tutela del Maese Herrero
natural de España, vinieron muy famosos maestros a enseñar
el oficio a sus alumnos criollos quienes por años y años
de aprenderlo y practicarlo fielmente hasta que después
de riguroso examen llegaban a su vez a obtener el título
de maestro, y podían ya plasmar su sello o señal
de marca, así encontramos en algunas rejas y portones
los nombres de artistas como el ejecutor de las rejas de la
Crujía de la Catedral, el Maestro Franco de Veas, en
1688, un balaustre labrado y pilares a trechos con chapa labrada,
obra muy hermosa y que decir de la monumental joya de herrería
que es la puerta del coro obra del Maese Mateo de la Cruz cuyo
costo fue de 4,600 pesos y con un peso de tres y media toneladas
de hierro. Estas adornadas con roleos y óyalos y querubines,
rematadas con bellos macetones, así eran los artistas
originales de la Puebla de la Colonia. Caminando protegido de
la lluvia seguí admirando las obras de nuestros primeros
forjadores y herreros del siglo XVII como las rejas doradas
de las capillas de la Catedral que pesan aproximadamente media
tonelada, forjadas por él maese JUAN DE Leyva y Pavón.
Otras rejas muy famosas son las de la Iglesia de la Compañía
de Jesús a la entrada del templo.
Platicando con mi amigo el Sr. Enrique García, me contó
que su tío abuelo Don Victoriano Olivares fue herrero
y forjador y él siendo muy pequeño acudía
a su taller de herrería situado en el barrio de Analco
allá por la 3 oriente o calle de la barranca, por la
casa de Ovando, por cierto hoy existen varias herrerías
una en la calle Juan de Palafox que vende puertas, rejas y Faroles
de hierro forjado un arte que aún se niega a desaparecer,
este barrio era conocido en los siglos XVII Y XVIII como barrio
de herreros, aquí vivió un famoso herrero que
hizo las rejas de la Parroquia de Santo Ángel su nombre
era Roque de Illescas en 1751 tan finas como encajes y delicadas
que muestran el talento de este forjador. Posteriormente sus
descendientes Andrés y Juan Illescas.
El arte de la forja surge en Puebla en la época colonial
con trenzados barrotes de hierro forjado, en los hornos protegidos
y cuidados por el Dios Vulcano, en ese fuego se cristalizaron
obras que engalanan mi ciudad, grandes portones con barrotes
espirales anudados con remates de punta de lanza, grecas entrelazan
los mismos, así como clavos decorados en los portones
de forma redonda y cuadrada, chapas, aldabas cinceladas con
mascarones, hojas de acanto, soportes decorados para los faroles,
charnelas o goznes herrajes remachados que sirven para detener
las hojas de puertas o ventanas, además de cantoneras
que son piezas que protegen las esquinas de los arcones o baúles,
de bello diseño hermosos candados, existen colecciones
admirables en el Museo Bello y en la Casa de Alfeñique,
hay llaves toledanas en hierro con bastante filigrana escudos
reales en ellas grabados, cruces de hierro, cerrajas, soportes
hebillas, chapetones que engalanan nuestras puertas de madera
de las iglesias, de las casonas coloniales, todo moldeado en
los yunques de los obrajes todavía se puede escuchar
el golpeteo rítmico de los martillos y flotan musicalmente
en el aire de esta Puebla, cuantas obras de arte salieron de
las bigornias de los yunques como meandros o roleos y cuanta
filigrana que hoy admiramos en las rejas de la Puebla colonial,
también tenemos herrería en las típicas
vecindades, en sus rejas y balcones que protegen los vanos y
las entradas de las casas con estilizadas alabardas hay mucha
herrería en esas bellezas que llenan el espacio de la
Puebla Mágica, se pueden admirarlas con figuras ARABESCAS,
florales, románicas, góticas, barrocas, Etc. obra
de arte de gente de ese gremio de herreros, un gremio famoso
que fue tan ordenado y que cumplía con rigor las normas
estipuladas por el Cabildo de la ciudad en 1569.
He leído en la bibliografía del historiador Salazar
Monroy publicada en el año de 1959 escribió sobre
Las Ordenanzas de Gremios de la Nueva España: cita "
que para que una obra fuera realizada se pedía consentimiento
del Virrey y a la Audiencia Ordinaria de la ciudad y los pregoneros
se encargaban de divulgar el nombre del Maestro Herrero que
la realizaba y había unos Veedores que la supervisaban,
así se puede constatar en los libros del Cabildo se hacían
los pregones por el pregonero de la ciudad y se transcribían
a los libros por el escribano del Cabildo esto se puede constatar
en los libros del mismo ". ( Año 1614. Además
para que un artesano pudiera tener un taller reconocido era
visitado periódicamente por inspectores del mismo gremio
de herreros quienes verificaban los materiales y el trabajo
reuniera la calidad so pena de multas y expulsión del
gremio, cosas que eran vigiladas, esto hizo destacar la forja
poblana.
En los siglos XVII predominaba en la forja el estilo español,
el mudéjar y el romano mas a finales del mismo apareció
forja con estilo gótico con gran fuerza y nuestros herreros
hicieron maravillas. Las rejas con barrotes paralelos y a golpe
de martillo eran incrustadas piezas más hermosas de bronce,
plomo o latón, y adornos de hojas y roleos, flores, además
repujados o recortados con cincel corazones escudos heráldicos
o de ordenes religiosas calados, animales, perros, pájaros,
cisnes, águilas bicéfalas, leones, fueron complementos
y que vinieron a embellecer la forja poblana. Se vinieron agregar
a los balcones bellos decorados en sus antepechos, adornos en
las bases de los barandales, como lo podemos ver en los patios
poblanos en las escaleras imperiales que puede admirar en la
4 norte o en la calle de la Carnicería o la 2 poniente,
puertas de medio punto de herrería con barrotes torneados
en las Iglesias con bellos cerrojos, hermosos faroles y candelabros,
linternillas que adornan estos recintos sagrados, además
existen en nuestra ciudad bellas muestras de este arte en forja
en muebles, lavamanos, tripíes, candelabros, faroles,
salgan Uds. a buscarlos descúbralos en las ventanas de
la Avenida Reforma en los Bellos balcones de los edificios que
hoy son propiedad de los Bancos pueden ustedes constatar de
la creatividad que floreció en esta Puebla Mágica.
La calle donde se ubicaron los talleres de herrería de
la ciudad es ahora la 3 Poniente antes calle de HERREROS en
la nomenclatura antigua.
Después con la combinación de todos los estilos
anteriores y aunado los estilos barroco y churrigueresco por
nuestros artesanos herreros, para que les cuento no quedaron
en el siglo XVIII Iglesia sin cruz forjada, zaguanes, balcones
o corredor sin algún motivo de hierro forjado hermosos
chapetones, clavos, rejas o linternillas en los pueblos, haciendas,
casas, edificios públicos donde no se empleara el hierro
forjado, muchos son, por mencionar uno el que existe en la población
de Acatzingo una reja hermosa dentro de la Iglesia de San Juan
el Evangelista en la Capilla de Dolores con bellos motivos arco
de medio punto muestra de la herrería poblana, otro más
en el Balcón de la Casa de Alfeñique. En estos
tiempos se ha dejado de usar la forja es cara y los artesanos
son contados pero existen y espero continúen esos talleres
fabricando tan hermoso arte traído de España y
mejorado en Puebla. En Amozoc pueblito a unos minutos de la
ciudad floreció la forja en la manufactura de espuelas
con incrustaciones de plata y también en sillas de montar
y estribos y en arneses para los caballos.
Una cosa les pido a los dueños de las obras de herrería
que aún existen en nuestra ciudad, que no las destruyan,
que tampoco se las roben como sucedió con uno de los
ángeles de la Catedral o los balcones de casonas antiguas
rasurados en la noche desaparecidos a la mañana siguiente,
cuidemos la riqueza de esta su Puebla Mágica. richi _9
@hotmail.com
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